A pesar del desapacible tiempo de estos últimos días en la ciudad del Bósforo la gente se echa a la calle, no hay lugar en Estambul en el que no haya una calle, plaza, avenida vacía de personas o de automóviles, algo que no sorprende en una ciudad de este tamaño, por cierto, y a lo que me he acostumbrado a lo largo de estos años, después de haber transcurrido mi vida en un pequeño pueblo de la costa murciana o en mi querida ciudad de Murcia. Paseando un fin de semana por İstiklal Caddesi, en el corazón del barrio europeo de Beyoğlu—la calle más famosa de Estambul, plagada de comercios de las marcas más reconocidas— o en el malecón de Moda, en el barrio asiático de Kadıköy podemos comprobar el enorme número de personas que alberga esta ciudad y algo que me chocó la primera vez, la cantidad de jóvenes y niños que hay, pues no en vano Turquía tiene una de las poblaciones más jóvenes del mundo—todo lo contrario que España—.
Contrariamente a la equivocada imagen que se tiene acerca de Turquía (un país en el que coexisten sin problemas la tradición con el mundo occidental de hoy en día), en las calles, plazas, parques y centros comerciales de Estambul se entremezclan adolescentes, niños con camisetas del equipo de fútbol del Fenerbahçe (equipo que la semana pasada conquistó la liga turca) con ancianos que conversan entre sí mientras beben te y rezan el rosario musulmán que tienen en sus manos, el tesbih—rezando 33 veces Sübhanallah, Elhamdülillah, Allahuakbar—; conviven los jóvenes modernos que hacen cola para comprar entradas de la última película de Tim Burton o asistir a un concierto de The Chemical Brothers—que por cierto actúan la semana que viene aquí —junto a chicas cubiertas con pañuelo que pasean y van de compras a Zara . Tradición y modernidad van unidas de la mano en Turquía, como lo hacen en cualquier país del mundo, incluida España. No es ninguna reivindicación pero creo que no deberíamos incidir en las diferencias al comparar nuestros países sino en las semejanzas, y entre España y Turquía haberlas las hay, y muchas. Citando a Andrew Mango, el renombrado autor de importantes estudios acerca de Turquía así como la biografía de Atatürk(el fundador de la moderna Republica de Turquía),
[… geográficamente España y Turquía tienen en común una meseta central rodeada de fértiles tierras costeras, lo cual dota a ambos países de un clima semejante (algo más extremo en la zona del Cáucaso turco). Ambos países gobernaron extensos territorios alcanzando el rango de Imperios. Ambos países han experimentado luchas internas entre tradicionalistas y modernizadores—clericales y anti-clericales en España, seculares e islamistas en Turquía—. Y asimismo, los dos países por igual han tenido que afrontar conflictos independentistas, el grupo terrorista kurdo PKK en Turquía y ETA en España. Y desafortunadamente, ambos han tenido en tiempos muy recientes ejércitos que han alcanzado el poder político (golpes de estado en Turquía y Dictadura de Franco) ]Andrew Mango,«The Turks today», John Murray Publishers, Pág. 245
Las semejanzas pues saltan a la vista…hasta tal punto que en mi caso nadie podría adivinar cuando paseo por Moda con mi mujer que soy extranjero, a no ser que dijera algunas palabras en turco, con este acento español que tanto nos caracteriza a los españoles que vivimos en Estambul.