Uno de los prodigios —en este caso un verdadero milagro lingüístico— que podemos encontrar en Estambul es poder escuchar el ladino o Djudeo-espanyol como es llamado por la comunidad sefardí (palabra que procede de Sefarad y que significa España) de Estambul. Según la acepción de la Real Academia de la Lengua Española, ladino es una «Variedad del castellano que, en época medieval, hablaban los judíos en España, y que, en la actualidad, hablan los judeoespañoles en Oriente», aunque el pueblo sefardí no considera al ladino, su idioma, como una lengua fosilizada, anclada en el S. XV, sino que ha ido evolucionando hasta nuestros días, influenciada por las lenguas que cohabitaban con ella, como el turco en el caso de Estambul. Sin entrar en más detalles sobre esta cuestión, para mi ha sido algo maravilloso conversar en una ocasión con un anciano de origen sefardí cerca de la torre de Gálata y escucharle mientras pronunciaba palabras que creía se encontraban tan sólo en los libros de literatura de nuestro Siglo de Oro o conocer a jóvenes que entendían mi castellano aunque no lo hablaban, ya que desde niños han oído a sus mayores hablar ladino en casa pero finalmente no lo han aprendido…Sabía de la existencia de la comunidad sefardí en Estambul y Turquía, pero creedme si os digo que encontrarse con los descendientes de nuestros compatriotas judíos expulsados del Reino de España en 1492 por los Reyes Católicos es algo que no olvidaré jamás.
Aquellos judíos españoles, antiguos compatriotas nuestros, fueron obligados a abandonar sus tierras, sus casas y posesiones, sus trabajos, todo aquello que poseían…El Edicto de Expulsión firmado por los Reyes Católicos en Granada el 31 de Marzo de 1492, en el que se daba un plazo de cuatro meses a todos los judíos del Reino para abandonarlo es uno de los más tristes capítulos de nuestra historia. No fue en este año cuando la diáspora sefardí inició su amarga marcha, pues ya a principios del S. XV numerosos judíos abandonaron su nación por las continuas tropelías que la Inquisición llevaba a cabo en distintas partes del Reino. La sinrazón de aquella época de oscurantismo religioso hizo que el Reino de España perdiera a numerosos médicos, científicos y comerciantes de gran valor para toda la sociedad y en definitiva, lamentó su marcha en los siglos posteriores. Viajaron en pésimas condiciones desde todos los puntos de la Península Ibérica para embarcarse con rumbo desconocido en distintos puertos de la geografía española. Francia, Italia y el Norte de África fueron algunos de sus destinos. Como así lo fue el Imperio Otomano.
El sultán Beyazet II (Bayaceto II, 1481-1512), conociendo la situación de los judíos españoles envió una orden desde la Sublime Puerta para que las galeras de la Armada Imperial Otomana transportaran el mayor número posible de sefardíes a sus posesiones, sabedor del beneficio que podían aportar a su Imperio. Desde la imprenta (monopolio de los judíos hasta el siglo XVIII, debido a que la población musulmana tenía prohibida esa actividad por razones religiosas) hasta determinados avances de la técnica artillera en el ejercito, numerosas contribuciones entraron por la Sublime Puerta de la mano de los sefardíes. Además éstos constituían una importante fuente de ingresos, ya que se les permitía practicar su religión y tener sus propias instituciones comunitarias —como a los otros pueblos no musulmanes, como los cristianos católicos, ortodoxos, armenios, etc. — a cambio del pago de un tributo especial. Con el transcurso de los años, esta comunidad sefardí que se asentó en Estambul así como en las diversas ciudades del Imperio Otomano—como por ejemplo Salónica, en la actual Grecia o Esmirna, la actual ciudad turca en el Egeo de Izmir— mantuvo su idioma castellano (el cual derivó en el ladino actual), sus tradiciones, su religión en un ambiente de tolerancia que, desgraciadamente, jamás habrían encontrado en su país de origen. Y así ha sido hasta nuestros días, salvo durante los luctuosos atentados sufridos por la comunidad judia de Turquía, como los acaecidos en Estambul el 15 de noviembre de 2003, en los que el pueblo turco nada tuvo que ver y fueron elementos terroristas externos—Al Kaeda— los que los perpetraron, esa maldita plaga del terrorismo mundial que azota por igual todos los países del mundo.
La comunidad sefardí en Estambul es muy activa, poseen su propio periódico, centros culturales, organizaciones, etc.La celebración de festivales de música sefardí así como la constante colaboración entre dicha comunidad religiosa y nuestro maravilloso Instituto Cervantes enclavado en esta ciudad son dignas de elogio. Por poner un ejemplo, el próximo miercoles 6 de abril se celebrará en la sede de este instituto una conferencia, de título «Viajeros hispánicos en Estambul, de la Cuestión de Oriente al reencuentro con los sefardíes (1784-1918)» e impartida por el director del Instituto Cervantes de Estambul, Pablo Martín Asuero.
Aún recuerdo como si fuera ayer aquella vez que visité el hogar de uno de mis amigos sefardíes en Estambul. Su abuela, una señora que bien podría pasar por cualquier mujer de avanzada edad española, se alegró muchísimo con mi visita y comenzó a hablarme en su precioso idioma, haciendo retroceder mi mente quinientos años atrás, una extraña sensación más de las que he vivido en esta mágica ciudad. Cuando le pregunté si recordaba el lugar en España de donde procedían sus antepasados, me miró con sorpresa, con los ojos como platos e inmediatamente se dirigió a su habitación. « ¿Ves esto?» me dijo, mostrándome unas llaves antiquísimas y alzándolas al cielo, «Son las llaves de la casa de mi familia en Toledo, las llevaron consigo mis antepasados cuando tuvieron que abandonar España». Lo único que supe decir en ese momento fue un sincero «Lo siento».
Más información en,
Excelente e instructiva página del Centro de Investigaciones sobre la Cultura Sefardí otomana-turca
Periódico de la comunidad sefardí en Estambul
Excelente página acerca de Sefarad
INSTITUTO CERVANTES DE ESTAMBUL





